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  • Dabid

    Nadegante fue ajusticiado, en la puerta del INEM. Por no seguir las normas, por nadegar libre en su carrito. Por no consumir gasolina, por apoyarse en su bastón, y no en hacienda.
    Nadegante aprendió a decir no, y esa fue su última palabra cuando lo colgaron del palo.

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